Historia del Gorg Blau (Sa Fosca)
Fuentes: Jesús García Pastor. Rutas escondidas de Mallorca. 1974
y http://www.barranquismo.org/foros/index.php?topic=672.0
(En el enlace encontrareis fotos muy interesantes)
Se desconoce por completo si alguien atravesó el Torrent del Gorg Blau antes del 24 de julio de 1965, pero lo que sí es cierto que la primera referencia que se tiene de un adentramiento en Sa Fosca es el sábado 24 de julio de 1965…
Pero antes de relatar su temeraria aventura, veamos los antecedentes.
Se conocía de tiempo inmemorial la existencia de Sa Fosca. Es cierto que de manera bastante imprecisa en cuanto a detalles, según los datos que pudimos recoger de unos y otros-esta inclusive literariamente- pero se conocía. Por supuesto que muchísimo mejor su antesala, entrando por S’Entreforc. Menos conocido, o quizá nada, era el sector que le antecede, viniendo desde arriba, por la gran dificultad de llegar a él. El interés por atravesar el sector, cauce abajo, al revés es imposible aun hoy. (Hay que pensar que este texto está escrito en los años 70, y la primera vez que ser remontó fue 1978). Se hicieron varios proyectos: alguien propugnaba ser necesaria mucha gente, para situar reservas y ayudas escalonadamente; otros exponían que era mejor poca gente y decidida, para mayor rapidez del descenso, aunque eso suponía poder llevar escasísimo material y dejar cortada la retirada; hasta se proyecto que el grupo que descendía por el torrente fuese apoyado por personas que avanzasen paralelamente con ellos por la parte superior de las paredes del torrente, comunicándose mediante una radio emisora-receptora con los de abajo.
Uno de los más decididos a llevar tan ardua empresa, Jaume Xaubet, que capitaneaba uno de los grupos, era partidario de la poca gente. Este y sus compañeros exploraron parcialmente el lugar en repetidas salidas y por distintos lugares para plantear su estrategia. Y mientras se tanteaba con estas prudentes medidas, otro grupo ajeno, este desconocido entonces de nosotros, sin pensarlo más, se metió de lleno en el berenjenal, y salió triunfante, después de una odisea.
Siguiendo en su exploración previa el grupo de Jaume Xaubet, en agosto de 1965, descubrieron lo que desde entonces llamaron el Pont Natural, una enorme roca desprendida de una de las paredes del cauce, que quedo encajada en su caída entre ellas a una docena de metros del fondo. Providencial caída quien sabe cuántos miles de años antes, que iba a salvar la vida de uno de los muchachos en esta ocasión.
La cosa ocurrió así; el grupo integrado por Jaume Xaubet, Pep Sitjar y algunos otros, gente ya experimentada en descensos espeleológicos cavernas, grietas y simas profundas de nuestras montañas, en una de sus intentonas en agosto de 1965, que resulto fallida por el fondo del cauce en el sector del Cingle des Pi, al remontar la ladera derecha para salir a la Casa Nova des Garaus, vieron una especie de cornisa aparentemente no muy difícil de superar, que se orientaba barrancada abajo. La siguieron mientras pudo ser, llegando a un lugar en que la vegetación, principalmente laureles que crecen allí esposos y frondosos, impedía la visión a pocos metros y ocultaba la visión de las profundidades del cauce, hacia el que la ladera desciende casi en vertical en impresionante abismo. Sitjar, al sacar un poco el cuerpo hacia afuera tratando de ver algo más lejos, perdió el equilibrio, cayendo hacia el fondo hasta…ser detenido pocos metros más abajo por aquella roca (Pont Natural) y cuya existencia ignoraban, casualmente es la única roca encajada en todo el torrente antes de llegar a la entrada de Sa Fosca, y de no haber estado allí, el muchacho se hubiera precipitado hasta el fondo sin posibilidad de sobrevivir ni que sus compañeros hubieran podido rescatarlo.
A partir de entonces concibieron la idea de utilizar aquel Pont Natural -ellos entonces le pusieron dicho nombre- para descolgarse desde el en sus intentos de conquistar Sa Fosca, evitando así par mas brevedad el tramo (apenas un par de centenares de metros) existente entre el Cingle des Pi y aquel Pont Natural.
Con alguna variación de componentes de grupo han repetido proeza -aparte de la de julio de 1965 (la primera vez que se sepa que una persona humana depositase sus pies en el interior de Sa Fosca)- en junio y septiembre de 1968 y agosto y octubre de 1969, mejorando cada vez los tiempos de descenso y superando mejor las dificultades que interponía el torrente…Estas personas son las que han otorgado famosos nombres a pasos dentro del torrente (algunos muy expresivos, que pueden reflejar el estado de ánimo en el cual se encontraban) como por ejemplo Gorg Verd; Pas des Duro: porque en el encontraron una moneda de 5 pesetas seguramente perdida en una visita anterior de alguno de los propios integrantes del grupo…Tobogán d’en Balty: Baltasar uno de los componentes del grupo se adjudico el paso, Bot de S’acollonament: porque allí se desfondaron y hasta se les saltaron las lagrimas acobardados ante las perspectiva de que iba a morir en aquel lugar sin posibilidad de escapar ni de superar el trance. Y ya dentro de Sa Fosca, la Placa des Tremolor y el Pas de Sa Serp.
La Longitud del tramo comprometido del Torrent del Gorg Blau entre el Cingle des Pi y S’Entreforc tiene a nuestro parecer menos de 1 kilometro, y, sin embargo, emplearon en su recorrido, tal es la dificultad que encierra:
1ª vez 48 horas, (Dos días y dos noches, con 7 horas de descanso sin dormir)
2ª vez 27 horas, (Con 3 horas de descanso sin dormir)
3ª vez 27 horas, (Con unas 17,30 horas de descanso sin dormir)
Todos los grupos han confesado que cuando lo intentaron por primera vez la aventura, tuvieron la sensación de que no saldrían de allí dentro; que les parecía estar descendiendo a una sima (avenc) y que de un momento a otro se encontrarían con el paso cerrado (volver atrás o salir por los lados es imposible) y morirían presos de aquella horrorosa grieta son posibilidad de socorro. Y aunque veían que el agua seguía su curso, temían que esta se filtrara en alguna parte o escapara por algún sifón tras alguna insalvable obstrucción del cauce.
A continuación se dan algunas resumidas notas, según el relato de los tres primero grupos, cada uno por su parte por primero vez, que superaron la impenetrable hasta el ese momento mito de Sa Fosca.
PRIMERA VEZ: Sábado 24 de Julio de 1965; Componentes del grupo: Matías Oliver, Tomas Suarez y Bernadi Morell. Edades de alrededor de 22 años. Tiempo empleado: 48 horas, con 7 horas de descanso SIN DORMIR.
Iniciaron el descenso del Torrent del Gorg Blau en la centralilla de Turixant, es este pues el único grupo que ha recorrido en su totalidad el cauce del Torrent del Gorg Blau, pues los restantes valientes de años posteriores realizaron en descenso desde el Ponto Natural, evitando así el sector del Cingle des Pi. Empezaron el sábado 24 de julio por la mañana y terminaron el lunes 26 a eso de las 10; es decir que pasaron dos días y dos noches en su interior. Como material, dispusieron de una cuerda de 40 metros, dos botes neumáticos y una linterna eléctrica con la pila medio agotada. No llevaron cascos. Por única indumentaria, un calzón bañador y un jersey de lana por si hacia frio.
Ya metidos en las primeras dificultades que ofrecía el Torrent del Gorg Blau empezó a faltarles moral, que perdieron totalmente al incrementarse aquellas y darse cuenta de que la salida o retirada del torrente era IMPOSIBLE. Dejándose caer desde altos e irrecuperables peldaños, a cuyo pie albergaban profundos gorgs de oscuros y heladas aguas, en las que era necesario entrar y nadar, creyeron, como ya se había dicho antes estar descendiendo a un nivel más bajo que el de S’entreforc (con la consiguiente posibilidad de encontrarse con el terrorífico sifón) y desconfiaron de poder salir de allí.
Salvo algunas paradas obligadas de descanso (unas 7 horas en total), no cesaron en la acción ni siquiera de noche, y salieron con ideas muy confusas sobre el recorrido, cuyos accidentes apenas recordaban a su salida a S’Entreforc. Salieron totalmente agotados, y arrepentidos. No lo intentaron de nuevo. No les consta si había o no Fosca, es decir cauce cubierto, por haber pasado de noche por aquel sector. Dejaron clavadas tres clavijas.
SEGUNDA VEZ: 25 y 26 de Junio de 1967. Componentes del grupo: Miquel Trias, Baltasar Llompart (Tobogán d’en Balty) y José Checa. Edades similares a las del primer grupo en descender Sa Fosca. Tiempo empleado 27 horas, con 3 horas de descanso, no durmieron; pero descansaron a trechos y en la entrada a Sa Fosca encendieron una hoguera y pasaron dos horas para secarse.
Entraron en la brecha a las 06:00 del día 25 de Junio descolgándose por el Pont Natural. Una vez quitada la cuerda, empezaron la incursión con moral alta: pero la perdieron por completo, llegando a la histeria e incluso a las lágrimas. Creyeron que no podrían salir de allí vivos y hasta dudaron de que realmente hubiera pasado el grupo de Matías Olivar.
Por otra parte -habla Baltasar Llompart- pensábamos que Matías Olivar no era un asesino, y que no tenía por habernos engañado, diciendo que era posible atravesar Sa Fosca, si ellos no habían pasado.
Continuaron a la desesperada, y lograron salir, aunque agotados, y, de momento completamente arrepentidos de haber intentado aquella locura.
Sacaron mejores conclusión que el grupo de Matías Oliver, y en tal ocasión ya dieron nombres a otros tantos accidentes del cauce, como queda dicho.
A las 6 horas de haber empezado transito, antes de entrar en Sa Fosca, cuya existencia confirmaron, encontraron un lugar quizá posible (¿?) bajada hasta el fondo del cauce por la ladera de la derecha, punto que bautizaron como Pas des Duro.
Material empleado: 2 cuerdas de perlón de 50 metros, una escalerilla arrollable de aluminio y dos botes neumáticos. En la cabeza, casco de espeleólogo con mechero para la luz de carburo.
Perdieron la escalerilla, que cayó en un hondo gorg son poder recuperarla y hubieron de trocear una cuerda. Dejaron clavadas 4 clavijas. A trechos marcaron como pudieron las siglas S.C.M. (Espeleo Club de Mallorca).
He aquí el relato escrito textualmente que se consiguió de Baltasar Llompart.
“SA FOSCA” 25 de junio de 1967, Miquel Trias, Pep Checa y Baltasar Llompart. A las 6 de la mañana dejamos un coche en la Casa des Garaus y bajamos al Pont Natural. A las 07:30 quitamos la cuerda del Pont Natural y empezamos con la moral alta. A las 09:00 nos encontramos en el Gorg Verd y ya hemos hecho 36 fotos de las que no salen ninguna bien. A las 13:00 encontramos una moneda de 5 pesetas en un lugar donde hay un tronco que sospechamos que pueda ser un paso de cazadores y lo bautizamos como el pas des duro. Más tarde pasamos el Tobogán d’en Balty, 20 metros de altitud con una pendiente de unos 60º. Vamos pasando unos gorgs maravillosos con una luz matizada y unos colores extraordinarios. A las 18:00 ya confiando en llegar a S’Entreforc de un momento a otro, nos encontramos con una vuelta de repente del torrente, un tobogán de unos 15 metros y un salto al agua. Que nos parece inmenso; el fondo no se ve porque la oscuridad abajo es completa. Hace 11 horas que escuchamos el ruido ensordecedor del agua golpeando contra la roca, estamos muy cansados, este salto nos parece insalvable. En un rincón observamos que hay ramas y troncos de árboles caídos de las infernales e infinitas paredes del torrente, paredes de más de 100 metros; encendemos como podemos una hoguera y descansamos. La moral ahora la tenemos por los pies, nos arrepentimos muchísimo de haber entrado en este infierno, daríamos todo lo que fuese por estar fuera de este lugar frio y oscuro; pensamos en nuestras familias y no contemplamos la posibilidad de un imposible rescate, creemos que moriremos aquí dentro, volver atrás es más que imposible y subir por esas paredes infinitas aun mucho más que imposible. Tenemos los ojos llorosos, estamos perdidos e impotentes. A las 8 tomamos una decisión: para morir aquí podemos hacerlo más abajo, de momento con el material que tenemos podemos llegar hasta el agua, pero no podremos recuperar el material y es seguro que más abajo será necesario, uno de nosotros sigue el cauce del torrente para haber que hay, efectivamente el torrente continúa con una oscuridad absoluta. Tenemos que seguir, bajamos dos y el de arriba recupera el material y se lo envía al de abajo, ahora no lo que más remedio que bajar colgado de una piqueta clavada al único sitio que hay y que lógicamente no aguantará el peso de un hombre pero lo aguanta y continuamos, dejando allí una escalera y media cuerda desde este momento nos esperan 12 horas de oscuridad absoluta. A las 2 estamos agotados y estamos en la Plaça des Tremolor, así estamos media hora tiritando mientras descansamos en la medida de lo posible y reacondicionamos los carbureros. Continuamos la estremecedora experiencia y más tarde llegamos al Pas de Sa Serp, es una culebra de agua que cogemos si puede ser por alguna variación ciega, pero no lo es. A las 8 de la mañana después de girar una esquina de un gorg largo y tranquilo volvemos a ver la luz del día. Los corazones, que durante todo el trayecto lo habíamos llevado oprimido de tanto pánico se nos dilatan al ver la luz de nuevo, dentro de la oscuridad creímos no volver a ver nunca más la luz. Teníamos la sensación de que estábamos dentro de una cueva y de que en un momento a otro nos encontraríamos con una pared que nos impidiese el paso y que el agua si se pudiera filtrar pero nosotros no y simplemente resignarnos a morir lentamente y lo único que quedaría de nosotros serian nuestro frágiles huesos. Pero Matías Oliver la había pasado y no nos había engañado.
Ahora todo queda atrás, a las 09:00 llegamos a S’Entreforc. Quedan 2 horas y media de subida lenta y agotadora hasta Escorca. Llevamos más de 24 horas de ejercicio físico y esfuerzo moral. A las 11:30 llegamos a Escorca, telefoneamos y nuestros compañeros vienen a buscarnos. Les esperamos comiendo…
Pese a la mala impresión que se desprende con este relato anterior de Baltasar Llompart, el propio Baltasar, esta vez acompañado solamente de Pep Checa, volvió algo más de 1 año después a las andadas. ¡EL PODER DEL OLVIDO HUMANO!!! Escribió: Septiembre de 1968; Esta vez ya sabemos lo que nos espera, salimos a las 4 de la madrugada de Palma sin decirle ni una palabra de nuestro destino a nadie. Todo el camino es silencioso porque estamos asustados. A las 7 estamos en el Pont Natural y una vez dentro del agua se nos quita el miedo por completo, esta vez llevamos el material preciso para que no sobre ni falte ni 1 solo salto. Un 20 y un 40 de perlón y piquetes. Pasamos el Gorg Verd y a las 09:00 estamos en el Pas des Duro. Vamos bien de tiempo, continuamos y a las 13:00 nos encontramos en el Bot de S’acollonament, vamos perfectamente de tiempo debido a que solo somos dos integrantes muy concentrados y compenetrados, ya conocemos el asunto y ya hay alguna que otra piqueta clavada, encendemos un fuego, comemos un poco y preparamos los carbureros, a las 2 continuamos el descenso, todo va perfectamente. No hay ningún problema y a las 5 salimos a S’entreforc. En 10 horas hemos realizado lo que realizamos en 27 el año pasado.
La Fosca siguió atrayendo a más gente. Los descensos se fueron rebajando en cuanto a horario. El verano de 1969, B. Llompart y M. Marí lo descienden en 8 horas.
Como colofón a tan grandes gestas, el 30 de Junio de 1979 P. González y J. Sastre, lo remontan.
En resumen, todos los relatos de la gente que con honor y atrevimiento se adentraron en un mundo hasta entonces desconocido, destacan que es necesaria mucha audacia y preparación física y por su puesta conocimiento de la zona, de todas maneras estos personajes desmitificaron lo que hasta el 25 de julio de 1965 era un lugar impenetrable, desde aquí mi más sincera enhorabuena y mis felicitación por tanto valor, honor y amor propio.
Actualmente el Torrente del Gorg Blau (Sa Fosca) sigue siendo una leyenda para según qué gente aunque yo mismo puedo dar fe de que es una majestuosidad de la naturaleza.


